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Scrópolo arañó la mesa con su
afilada garra, dejando grandes surcos a su paso, y en ellos su ira contenida.
Estaba sentado a una mesa, en una habitación pequeña y vacía, salvo por su
escritorio y un colchón en el suelo andrajoso. Una vela titilaba sobre la mesa,
iluminando su rostro cetrino. Vestía una túnica asquerosa, y estaba descalzo.
Frente así, en su mano derecha, la sana, tenía los suaves cabellos de una
muchacha. Eran rubios bajo la luz de la vela, y muy largos, tan frágiles se
veían...
Scrópolo cerró el puño y lo apretó con fuerza, incluso con
miedo de romper los cabellos. Su garra, a la izquierda, volvió a surcar sobre la
mesa, tan despacio que el chirrío habría provocado un escalofrío en su
presencia. Se sentía tan impotente... Una mezcla entre arrepentimiento y
saciedad, entre añoro, deseo y más hambre... Una lágrima cayó resbalando sobre
su mejilla, sobre esa piel como blanquecina, como muerta.
Ahora ya estaba hecho, ya no había vuelta atrás. Su camino
seguía adelante y punto. Su asquerosa vida, si es que podía llamarla vida,
seguía en ese momento, y el pasado, pasado estaba.
Se levantó, y la silla cayó de espaldas. Aun tenía los
cabellos en su mano, y el puño apretado. Cada vez más apretado... Lentamente,
conteniéndose, acercó la mano sobre la vela. Mantuvo el puño cerrado mientras
los primeros cabellos se quemaban. Nada más prenderse, éstos fueron siendo
comidos por el fuego hasta llegar a su puño. Él comenzó a sentir calor, pero no
le importó. Por un lado se negaba a quemar los cabellos, y no quería abrir el
puño para perderlos. Cada vez más caliente, un ardor insoportable, cada vez más
cerca de la pequeña llama. Hasta que no pudo más, y con una quemadura abrió el
puño.
El rubio se fue consumiendo lentamente. Los cabellos
prendieron y desaparecieron... Desaparecieron con todo. Se llevaron el pasado, y
el recuerdo. Nada le quedaba ahí, era el momento de comenzar otro camino. De un
soplido apagó la vela, y todo quedó a oscuras. Unos pocos pasos, abrió la
puerta, y al salir, ésta se cerró en seco.
Era el final de algo, y el comienzo de algo...
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Prólogo a Scrópolo, el
Necrófago |
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Memorias Olvidadas |
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Darka Treake |
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