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Todos los niños de la plaza estallaron
en júbilo cuando el juglar apareció en el escenario, atravesando una improvisada
cortina de un color rojizo tupido. Aplaudieron y gritaron tanto como pudieron,
listos para escuchar uno más de sus cuentos, y los pocos que aun no formaban
parte del corro de niños sentados alrededor del escenario, corrieron hasta él
entusiasmados. Esta noche escucharían un cuento más del joven juglar, un
peculiar personaje que se paseaba por el Mundo embriagando a sus espectadores
con la magia y su desafío. Esta noche, el joven juglar, llevaba puesto un traje
de color rojo, con campanillas en las mangas y un extraño gorro a conjunto donde
tintineaban unas cuantas más. Caminó recto, aunque con expresión burlona, hasta
el centro del escenario y gritó bien fuerte, tratado de ser escuchado por todos
los presentes.
- Señoras y señores, Damas y
Caballeros, muchachos y muchachas,- esto último sonriendo al mirar a una bonita
niña de la primera fila.- aquellos que vienen de tierras lejanas para
escucharme, y aquellos que tan solo habéis salido de vuestros hogares para
compartir conmigo una noche tan hermosa como es ésta… Hoy relataremos un cuento
más de entre tantos que han surcado entre las Líneas del Tiempo, llegando a ser
recordados por muchos, aquí o allá… Esta noche conoceréis el Cuento del
Gigante y la Muñeca, donde se habla de valentía, de miedos y sospechas, y de
amor… Un cuento más de aquellos que relataron las andanzas de bravos caballeros
en que derrotaban a fieros enemigos, y gracias a cuyas gestas de heroicidad se
salvaban a cientos de inocentes e indefensos… Esta noche, mis queridos
espectadores, viajaréis conmigo a un lugar donde hasta el Tiempo y el Lugar eran
dirigidos por el Destino, incluso mucho antes de que todo hubo sido creado…
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