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Este
cuento comienza en un noche tormentosa. Los truenos sonaban por todo el valle y
los rayos caían iluminando la noche por tan sólo breves lapsos de tiempo, en los
que, con su luz blanquecina y fugaz, algunos ojos curiosos alcanzaron a ver un
caballo negro y veloz a todo galope sobre los adoquines de las callejuelas de
la ciudad, huyendo de ella, oculto entre la espesa lluvia. Ésta caía empapándolo
todo, y al chocar con el suelo, desprendía ese sonido sordo y tan melancólico.
Nadie paseaba por las calles de Düredar a esas horas y bajo tal chaparrón, y el
jinete pudo huir sin resistencia ni opresión, cargando con un bulto robado, y en
breve echado en gran falta. Toda la ciudad se vería desconsolada con el hurto.
Aquel caballo negro se marcharía y lo robado ya jamás regresaría. Veloz, arduo y
misterioso se mostró en su trote, y los que lo vieron galopar sólo dijeron que
jamás se habrían atrevido a salir a su encuentro, pues se trataba de la viva
imagen de la muerte. Negro caballero cubierto de oscuros paños y rostro
invisible, negra montura rápida, y su trote sobre los adoquines de piedra
anunciando su veloz paso, sin ningún temor, dispuesto a seguir su camino y jamás
rehusar de su empresa impía y ruin... Aquel negro caballero abandonó la ciudad y
se perdió en la noche tormentosa. Jamás fue visto otra vez.
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Una noche tormentosa |
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El Cuento de Siläe |
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Memorias Olvidadas |
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Darka Treake |
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Comencé el Cuento de Siläe en noviembre
de 2004, y hasta hoy aun sigo con él. Es
un cuento muy importante para mí, y
aunque lo escribo "por épocas", sé que
lo terminaré, pues me encanta. Es, de
momento, el cuento más largo que he
escrito, y aunque la palabra novela
me da miedo, creo que se parece bastante
a eso. Aun así, no dejaré de llamarle
cuento. Cuando me vuelva a poner con él,
lo sabréis. |
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