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Muchos
años antes de que los Caballeros Elegidos de Golöel liberaran al Demonio
Resentido de la Runa que le mantenía preso, mucho tiempo antes de que la Leyenda
de Golöel fuese escrita entre las líneas del tiempo, donde hasta el destino debe
obedecer lo que le es ordenado, fueron forjadas tres preciosas espadas. A éstas
se las llamó las Trillizas, pues fueron tres espadas idénticas, forjadas a
partir de las esquirlas de metal y restos de roca que sobraron tras el trazo de
la Runa que ataría a Golöel en la Gran Roca durante los doscientos cuarenta años
siguientes...
Cuenta la Leyenda que el poder de la Runa que ataba al Demonio, tan solo podría
romperse si el material con que el Herrero Rúnico había escrito una vez sobre la
Gran Roca, junto con aquellos pedazos que se habían desprendido del trazo, se
colocaban donde la Runa permanecería todo ese tiempo, castigando al Demonio por
las desgracias causadas... Así, fueron forjadas las Trillizas, a partir de la
aleación que resultó de fundir las herramientas del Herrero Rúnico y las
esquirlas y trozos de la Roca que se desprendieron...
La Leyenda siempre habló de que algún día, un hombre, uno que portara la sangre
de aquel que venció al Demonio Resentido, sería quien traería de vuelta a las
Trillizas a la Gran Roca, donde su Señor lo esperaría. Allí las Trillizas serían
fundidas, y la aleación de sustancias que de ello se obtendría, fluiría sobre el
trazo de la Runa que lo mantenía preso, solidificándose y tapando el antiguo
bajorrelieve que el Herrero Rúnico escribió al terminar la Primera de las
Guerras de la Luna...
Pero antes de que esto ocurriera, y en un vano intento por evitarlo, cada una de
las Trillizas fue entregada a uno de los Grandes Reyes que participaron en la
Guerra de la Roca, que se las llevarían como trofeo por la victoria,
separándolas y guardándolas, evitando así que fueran reunidas de nuevo...
Siglaia fue entregada a
Tirian, Rey de los elfos, que se la llevó consigo a los Reinos
Elfos de Eleanor, donde el destino querría que fuera perdida y más tarde
devuelta al Antiguo Continente...
Alaia fue entregada a
Belean, el Héroe de los hombres, a aquel que derrotó a Golöel en
combate singular, que partió de vuelta a sus tierras, y empuñándola, las unificó
y las convirtió en su Reino...
E Íkaia, que fue entregada a
Ithrik, Rey de los enanos, aquel que escribió la Runa
sobre la Gran Roca, atando al Demonio Resentido en su interior, que la guardó
por mucho tiempo en sus arcas, sin ser utilizada, hasta que, aterrado, se quitó
la vida cuando ésta fue robada...
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