Tras la Batalla del Juicio, cuando dieron fin las Guerras de los Dioses, comenzó la Edad de los Elfos. Doce Navíos fueron puestos en el mar, cada uno con las diferentes Altas Estirpes de los Elfos, que llegaron a la Tierra de Aradán. Mucho tiempo pasaron gobernando el mundo desde ahí... Hasta que su tiempo terminó, dando paso al de los Hombres...

Las Guerras de la Luna

  Alta Estirpe de Menedhrassé, los amantes de las aguas
     
 

Los llamaron los amantes de las aguas, y en verdad amaron tanto los ríos como los mares. Siempre se preocuparon por cuidar las aguas, y terminaron por dotarles con tal honor. La Alta Estirpe de Menedhrassé llegó en octavo lugar a la isla, y cuentan, al llegar no quisieron acercarse a ella, por miedo a alejarse del mar... Arribaron a la isla por su costa más oriental, precisamente a lo que una vez fue el delta de un gran río, el más grandioso de toda la isla, que la cruzaba de oeste a este.

 

Deliberaron mucho a bordo de su navío, hasta que acordaron uno de ellos bajaría en un bote, y exploraría el río a remo, él solo. El elegido tenía por nombre Menedhros, y valiente, afrontó su destino y partió él solo en un bote.

 

El resto, a bordo, lo aguardó en el delta del río por varios días. Cuando ya habían llegado a preocuparse por él, temiendo que no regresaría, decidieron partir y no regresar jamás. Pero, como si el mismísimo destino no quisiera verlo partir de la Tierra de Aradán, apareció Menedhros. Llegó la noche antes de la partida, a escasas horas de no conseguirlo.

 

Todos se flagraron a bordo, y decidieron permanecer en la isla. Menedhros, que regresó débil y desnutrido, dijo que aquel era un ancho y largo río, y que no había encontrado su fin. Entonces, todos parlamentaron. Menedhros les pidió que remontaran juntos el río, para que su intento no quedara en vano, y al final aceptaron.

 

Navegaron remontando el caudaloso río, al que llamaron Menedhros después, por su primer explorador. Pasaron unos días, en que encontraron ambas costas vírgenes y preciosas, hasta darse cuenta de que aquel río sí tenía un fin... El barco embarrancó cuando ya no pudo navegar más, y casi lo vieron perdido entonces.

 

Recuperando su navío, aunque con serios problemas para navegar, eligieron un lugar cercano para echar ancla y bajar a tierra a buscar con qué reparar la nave. Ya jamás navegaría el océano aquel barco, viendo sus últimos días en aquel lugar en que fue anclado. Aunque aun debían pasar algunas cosas antes de eso.

 
Extraído de La Alta Estirpe de Menedhrassé, los amantes de las aguas
Memorias Olvidadas
Darka Treake

 
     
     
     
 

 

   

   
         
 

Alta Estirpe de Menedhrassé, los amantes de las aguas

 

 

 

       
       

Regresar a las Doce Altas Estirpes de los Elfos

 

La Tierra de Aradán

 

 

Los Reinos Elfos de Eleanor

 

 

Mapas de Mi Mundo

 

 

 

     
Mi Blog | Fuentes |  Dedicatoria | E-mail me
Volver a la Presentación
 

Os recomiendo que os instaléis las fuentes que utilizo en esta presentación, sin ellas la calidad se ve muy disminuida. Las podréis encontrar en el apartado de Descargas.