Tras la Batalla del Juicio, cuando dieron fin las Guerras de los Dioses, comenzó la Edad de los Elfos. Doce Navíos fueron puestos en el mar, cada uno con las diferentes Altas Estirpes de los Elfos, que llegaron a la Tierra de Aradán. Mucho tiempo pasaron gobernando el mundo desde ahí... Hasta que su tiempo terminó, dando paso al de los Hombres...

Las Guerras de la Luna

  Alta Estirpe de Laentis-Anne, los Viajeros...
     
 

El Navío de la Alta Estirpe de Laentis-Anne llegó décimo a la gran isla, a su costa más oriental. Allí donde llegaron desembocaba un gran río, al que más tarde llamarían el Menedhros. El tremendo barco alcanzó la costa, y hasta después de unos días no desembarcaron.

         La primera en hacerlo fue una elfa llamada Anne, que se zambulló en el agua desde cubierta y nadó hasta la orilla. Ella fue la primera en atreverse a ir a la isla, y todos los demás la miraron hacerlo con miedo. Anne, cuentan, llegó hasta la fina arena empujada por las olas, y al tocarla, sintió tal suavidad, que se enamoró de ella, de aquella isla, y de todo lo que alcanzaba a ver. Allí, entonces, deseó quedarse para siempre...

         Los demás desembarcaron, y pronto se establecieron. No se alejaron demasiado de la playa al principio, hasta que ya habiendo levantado una ciudad, se adentraron a explorar. Los primeros elfos que encontraron fueron a los de Menedhrassé, que advirtieron haberlos ya visto desde el río, pero que no habían dado el paso aun de acercarse a entablar una amistad que a partir de entonces cuajaría. Los dos pueblos se hicieron grandes amigos, y pronto con los demás, aunque jamás desearon otra cosa que vivir ellos solos en su ciudad, en su playa. Con todo ello, acudieron a la reunión que celebraron esas primeras nueve Casas de los Elfos, ignorantes de todo lo que aun estaba por ocurrir.

         Anne conoció entonces a Aradán, y se enamoró perdidamente de él, aunque muy pocos llegaron a saberlo. Los primeros tiempos de los elfos en la isla fueron agradables. Los elfos de Laentis-Anne trabajaron su tierra, y vivieron tratando de no inmiscuirse en la vida de los demás, y sin permitir que los demás lo hicieran con ellos.

         Al parecer, Anne le hizo saber a Aradán lo que sentía, pero jamás sabremos lo que éste le contestó, pues al poco estallaron las Guerras de la Sangre y los elfos se reunieron de nuevo, esta vez para discutir cómo afrontarlas. Los elfos de Yandalath, desde el norte de la isla, amenazaban con someterlos a todos, y éstos no iban a permitírselo. Anne, que fue su primera virtud la osadía, increpó a los demás elfos, diciendo que ella no llevaría a su pueblo a la guerra. Cuentan que estaban todos sentados a una gran mesa redonda, los trece señores, y que ella se levantó y golpeó la mesa con fuerza. Éstos se escandalizaron, y dijeron que ellos sí irían a la guerra contra Efgo, de Yandalath. Entre todos decidieron nombrar a Aradán Rey, y Anne, al ver que éste aceptaba, se sintió tan decepcionada que se marchó del concilio. Aquella noche sería la última en que Aradán y Anne se vieran...

 
Extraído de La Alta Estirpe de Laentis-Anne, los Viajeros
Memorias Olvidadas
Darka Treake

 
     
     
     
 

 

   

   
         
 

Alta Estirpe de Laentis-Anne, los Viajeros

 

 

 

       
       

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