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El Pozo de San Miguel es uno de los pocos
lugares donde se puede obtener agua en la Ciudad del Reo. La
Orden lleva un estricto control e impone una alta vigilancia
sobre el pozo, durante todo el día y toda la noche. Sólo
aquellos que demuestran ser devotos creyentes del credo de la
Orden, pueden tomar agua del Pozo de San Miguel.
Normalmente se permite tomar una jarra de
agua al día aquellos que cumplen con sus votos. Después de los
oficios que se celebran en la vieja Iglesia de San Miguel, se
suele repartir el agua entre los creyentes. Aunque es posible
encontrar gente a lo largo de todo el día pidiendo limosna de
agua.
Este pozo siempre ha pertenecido a la Orden
del Arcángel San Miguel, incluso lo han tenido que defender de
duros ataques de otras bandas, pero jamás perdieron la plaza.
Sus rezos y oraciones siempre les han ayudado en la lucha contra
el pagano y el hereje, y en favor a su dios, ellos le
corresponden extendiendo su credo y dando caza a las brujas y a
los que no creen... |