Suecia

13-20 de febrero de 2007

 

Suecia es un país precioso. El blanco lo recorre todo. Adorna los tejados y calles, cubriendo el colorido de las casas, y en los campos se confunde con los incontables bosques desperdigados. Sí, Suecia es precioso.

He estado ahí esta última semana. Resulta que Sil está estudiando allí unos meses, y he ido a verla. ¡Ha sido una semana genial!

Llegué el día 13 por la noche, y tuve que esperar a las 6 de la mañana, al primer autobús que me llevara a Västerås, donde ella vive. Claro, llegué el 14, muy cansado, y durante ese día casi no hicimos nada. El viaje me costó barato, debido a que tenía un billete ZED (es un acuerdo entre compañías, donde el precio depende de las millas), pero supongo que un billete normal desde España hasta Estocolmo puede costar a partir de 200 euros, ida y vuelta. El viajero que busque, podrá encontrar otras gangas, pero este precio creo que puede ser el estándar.

Västerås se encuentra al oeste de Estocolmo, a hora y media en autobús desde Arlanda, el aeropuerto de Estocolmo. Es una ciudad pequeña (a pesar de ser la sexta ciudad sueca), asentada junto al Lago Mälardalen.

Al día siguiente, jueves 15, partimos hacia el norte. Volamos en SAS, desde Estocolmo hasta Kiruna, por un precio de unas 500 SEK (10 Coronas Suecas equivalen aproximadamente a 1 Euro, para evitar confusiones, os hablaré en Euros desde ahora), lo que significa que el vuelo nos costó al rededor de 50 euros a cada uno.

Kiruna está situada más allá del Círculo Polar Ártico, como podéis ver en el mapa. Se trata de una ciudad pequeñita, más bien un pueblo, y decir que estaba cubierto de nieve sería un eufemismo... Por norma general, había varios palmos de nieve sobre cualquier cosa, en algunos sitios hasta un metro. Vimos algún coche sepultado completamente por la nieve, a cada lado de las calles había una montaña de nieve que habían retirado de la calzada, y tan sólo en las vías principales se veía el asfalto. La temperatura media era de 20º Centígrados, bajo cero... Recuerdo, nada más bajar del avión sentir cómo los mocos se congelaban!! Si sacabas los dedos fuera del guante, al instante te dolían... La cara era lo peor... Vestíamos 3 pantalones, 2 camisetas, jersey, abrigo, bufanda, guantes, gorro... Teníais que ver los mofletones que se te quedan al entrar a un edificio después de unos minutos en la calle.

Al llegar a Kiruna no fuimos conscientes de mi error al elegir un hotel, fue más tarde, una vez en el bus que nos llevaba a Björkliden. Se trata de un pequeño pueblito construido a modo de estación de ski a 102 Km de Kiruna, en dirección noroeste... Sí, más al norte. Queda a unos 20 o 30 Km de la frontera con Noruega. El lugar estaba lejos, pero al final no resultó un problema. Nos quedamos en el hotel de la pista de ski, que nos costó unos 70 Euros a cada, esa sola noche. Las pistas de ski tenían muy beuna pinta... Imaginad ir a eskiar al polo norte, a Laponia... Habría estado genial, pero nosotros no íbamos para eso, es una pena.

 

Kiruna queda cerca de Narvik, que es la primera ciudad noruega siguiendo esa carretera, la E10. Habría estado bien poder visitarlo, pero no teníamos tiempo. Nos habían dicho que es un sitio muy bonito, y si hubiéramos tenido dinero y tiempo, nos hubiera encantado ir.

Bueno, estábamos en Björkliden, al anochecer del día 15. A eso de las ocho fuimos a un restaurante a cenar, donde tan sólo había para elegir dos tipos de pizza... A pesar de ello, estaban buenísimas! Lo mejor fue sobre esa hora... La verdad es que con ese frío, hicimos varios viajes entre el hotel y el restaurante, luchando por andar entre la nieve y el hielo, que no era poca cosa... Y en eso, la vimos: la Aurora Boreal. Preciosa... Impresionante... Primero vimos como se formaba una especie de nube blanca alargada en una región del cielo, después eran dos. Poco a poco fueron adquiriendo tonos verdes, y dibujando extrañas formas que se movían muy lentamente en el cielo negro... Espectacular, de verdad. Ver una Aurora era algo que quería hacer antes de morirme... Una de esas cosas... Y nos encantó.

Debido a que con nuestra cámara fue imposible tomar una fotografía, compramos esta postal, que de entre todas las que vimos, era la que más se acercaba a lo que vimos. Tal vez deberíamos quitar el remolino más brillante de abajo a la izquierda, pero el resto era bastante parecido a la Aurora que vimos nosotros... Espero que os hagáis una idea. Lamento no mostrar una foto nuestra.

 

Con la Aurora, ese viaje ya había merecido la pena, subir hasta allí, a Laponia, a -20ºC... Fue preciosa.

Bueno, al día siguiente, día 16, regresamos a Kiruna, y de ahí fuimos a Jukkasjärvi, donde está el Ice Hotel. Consiste en un hotel construido por completo de hielo. Tremendos bloques de hielo se elevan, no demasiado, pues se constituye de varios edificios de planta baja, pero es impresionante verlo. Había que pagar cerca de 12 Euros sólo para entrar a verlo, pero nosotros nos colamos. Es muy fácil, aunque imagino que si pagas, te ofrecen una visita guiada, y te mostrarán alguna habitación, que no pudimos ver. Estuvimos en el bar (Absolut bar) y en la iglesia, además de un hall que daba a las habitaciones. El sitio es curioso de ver, vale la pena ir, pero no aconsejo a nadie que se hospede en él. Es muy caro, y dudo muchísimo que uno pueda sentir ese lugar como acogedor. Las camas son de hielo... Aun así, sí aconsejo visitarlo.

Esa noche, a eso de las 21 cogimos un tren que nos llevaría de vuelta a Västerås, y que salió con 2 horas de retraso debido a problemas con la nieve. Durante esa noche y la mañana siguiente, recorrimos toda Suecia de norte a sur. Unas 14 horas, de las cuales pasamos la gran mayoría durmiendo. El viaje en tren nos costó alrededor de 40 Euros a cada uno. Desde Kiruna, el tren nos llevó a Uppsala, donde debíamos tomar un bus que tras hora y media nos dejaba, al fin, en Västerås.

Uppsala es una ciudad no muy grande, y de importancia en Suecia. No se encuentra lejos de Estocolmo, hacia el norte. Pasamos allí como una hora, en lo que cogíamos el bus a Västerås, el final de ese largo viaje de vuelta. En esa hora, y después de 14 horas de tren, nos atrevimos a dar una vuelta por la ciudad, en la que encontramos la catedral. La catedral de Uppsala es la más grande Escandinavia, donde han sido coronados a lo largo de la historia muchos de los reyes suecos o escandinavos. Podréis encontrar más información a cerca de la catedral de Uppsala aquí. Es una catedral bonita, pero íbamos con poco tiempo, y regresamos pronto. Lo más especial de la catedral, es que en ella está enterrado Linneo, pudimos ver su tumba. Una vez en Västerås, pasamos el resto del día descansando.

Al día siguiente, día 18, lo pasamos en Västerås. Dimos un paseo por el Lago Mälardalen, que estaba congelado. Tan bonito... Otro de mis sueños realizados, caminar sobre un lago helado. Bueno, en realidad mi sueño es patinar sobre el lago helado... Pero no era posible, así que me conformé con caminar sobre el hielo. Os aseguro que la sensación era... ¿cómo diría? Miedo... ¡sí! Qué impresión... Da la sensación que se va a quebrar el hielo en cualquier momento. La gente caminaba como si nada. Se trata de un gran lago, y la gente lo cruzaba andando, como si nada, pero nosotros no lo hicimos. Dimos unos cuantos pasos y regresamos. Esa noche preparamos una spanish dinner para los compañeros de piso de Sil.

El último día, el lunes 19, lo pasamos en Estocolmo. ¡Qué ciudad tan bonita! Os enseño algunas fotos. Visitamos el casco antiguo, Gamla Stan, y de ahí en ferry, pues Estocolmo es una ciudad construida en diferentes islitas, fuimos a Skreepsholmen y a Djürgarden. A destacar, además de lo bonita que es, el centro, las calles, las casas, todo, en especial, la catedral y el museo del Vasa.

La catedral es especial. En su interior tiene la gran figura de San Jorge derrotando al Dragón, como os muestro en las fotos. Se trata de una escultura tallada en madera de roble y cuerno de alce, que data de 1489. No sólo por ello es bonita la catedral, me gustó mucho, y aquí podréis encontrar más información a cerca de ella.

El museo del Vasa, es, como su nombre indica, el lugar donde está el Vasa, un tremendo barco que fue construido por el rey sueco para demostrar su grandeza. Se trataba de una gran nave, que demostraba todo su esplendor, debió ser preciosa, magnifica, imponente... Hasta que se hundió. Ocurrió, además, en su viaje inaugural. Aquello ocurrió en el Siglo XVII, y el Vasa, el gran navío, se pasó los siguientes 300 años hundido en el fondo de las aguas de Estocolmo, hasta que hace unos 50 años fue encontrado y reflotado. El tremendo barco fue restaurado y ahora se guarda en este museo. Se cuenta todo, como se construyó, como era, como se hundió, como se encontró, como se reflotó, como se restauró... Todo. Es un gran museo. Consiste en una grandiosa nave, que alcanza los 7 pisos, y en cuyo interior está el gran navío. Sí, está el barco, el mismísimo barco. Es impresionante... Verlo ahí, tan de cerca... Te puedes imaginar cómo se hacinaban ahí 400 personas navegándolo... De verdad, vale la pena. La entrada al museo para estudiantes es de 4 Euros. Más información a cerca del Vasamuseet aquí.

Esa noche cenamos con mis tíos en una pizzería, y regresamos a Västerås. Al día siguiente, ayer, día 19, regresé.

 

Ha sido un viaje increíble, muy bonito, genial. Me ha gustado mucho. Mucho... A todo el que tenga ocasión de ir a Suecia, que no lo dude.

 

   
  Vista del Lago Torneträsk congelado. Björkliden Aurora Boreal (postal) Vista del Lago Mälardalen congelado, Västerås Tysca kyrkan. Estocolmo Casa de la Nobleza. Estocolmo  
             
   
  Riddarh. kyrkan. Estocolmo San Jorge y el Dragón (1489). Storkyrkan. Estocolmo (postal) El Parhelio (1535). Storkyrkan. Estcolmo (postal) Vista de Södermalm desde Gamla Stan. Estocolmo Castellet. Skeepsholmen. Estocolmo  
   
  Vista de Gamla Stan desde Skeepsholmen. Estocolmo Museo Nórdico. Estocolmo Reproducción del Vasa. Museo del Vasa Relieve en forma de rostro de león amenazante. Portezuela de uno de los cañones del Vasa Mapa del Norte de Europa en el Siglo XVII. Museo del Vasa  

 

 

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