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Formentera
es el paraíso. Es difícil encontrar una palabra mejor para definirlo.
He estado allí
con Sil durante estos tres días, recorriendo la isla en moto,
disfrutando de sus playas, caminando entre sus árboles, sorteando las
sargantanas, viendo sus casas y bañándome en esas aguas cristalinas y
bajo el sol radiante.
El viaje ha
salido un poco más caro de lo que esperábamos, pero ha valido la pena.
Salimos de Palma en el fast ferry de Balearia, a las 8 de la mañana,
llegando a Ibiza a las 10. Allí desayunamos y tomamos el barquito que
lleva a Formentera, que cuesta unos 20 euros ida y vuelta para
residentes en Baleares, y te permiten la vuelta libre, así que ya
compramos todo junto, para regresar 3 días después. Estábamos en
Formentera a las 13. El barquito te deja en el puerto de la Sabina. Allí
mismo está el hostal donde nos quedamos. Se llama Can Micalet, y lo
lleva un hombre mayor que sólo es amable (y no demasiado) cuando llegas
y le sueltas el dinero... Pero aun así os lo recomiendo. El sitio es muy
tranquilo, y como so digo, lo mejor es que está ahí mismo, en el puerto
de la Sabina. El teléfono del lugar es:
971 322049.
Nos costaba 20 euros por persona y por noche. Las habitaciones son de
dos, aunque con unas camitas minúsculas. El baño es compartido.
En el mismo
puerto de la Sabina cogimos la moto, que se puede encontrar desde unos
18 euros el día, aunque varía según el rent a car o la moto que se coja.
No recomiendo coger una bici a nadie, pues la isla es pequeña, pero no
tanto como para hacerla en bici, a no ser que se disponga de mucho
tiempo, y el plan sea ese específicamente, que también podría estar
bien. Lo mismo con el coche: la isla es muy pequeña para coger un coche.
La moto es ideal, y casi no hay tráfico.
No cogimos la
moto hasta el segundo día, y el primero pasamos la tarde en la playa de
Illetes, al lado de la Sabina. Una playa muy bonita, suuuuper limpia,
más aun teniendo en cuenta que está al lado de un puerto. Allí había un
barco varado, que podéis ver en las fotos. Era impresionante, durante
aquella tarde estuvieron con una lancha intentando sacarlo de la orilla,
pero no lo consiguieron, y cuando nos íbamos dos días después, allí
seguía. Una verdadera pena. Un barco precioso...
Al día
siguiente, ya motorizados, fuimos dirección sur. Visitamos Cala Saona,
aunque no nos quedamos. Es una playa muy bonita, pequeñita, pero llena
de guiris. Nosotros buscábamos algún sitio alejado, y eso no era. Aunque
la playa está muy bien. También os la muestro en las fotos. Allí había
unos embarcaderos muy bonitos.
Seguimos al
sur, esta vez huyendo de guiris y turistas varios, perdiéndonos por el
Camí de sa Punta Rassa, pero no nos llevó a ninguna playa, sino a unos
acantilados impresionantes. También os lo enseño en las fotos.
Ya abajo, en
la punta sur, en el Cap de Barbaria, nos detuvimos a ver las vistas
impresionantes del horizonte desde allá arriba. El faro que corona los
acantilados, os lo muestro también en las fotos.
Subimos por la
costa este y nos metimos, otra vez a la aventura, por el Camí de sa
Parra, y esta vez tampoco encontramos ninguna playita. Al final, fuimos
a Sant Francesc a comer, y después regresamos al sur, por el Camí de
Migjorn, el único de los caminejos que nos llevó a algún buen sitio. El
camino termina en esa playa larguísima que recorre toda la costa sur del
istmo de la isla. Es una playa impresionante. Su nombre es Es Mal Pas.
No había casi gente, y los pocos que habían estaban desnudos...jojojo.
Un agua... Por allí encontré una antigua torre, que me atrevo a decir
que era romana, aunque en realidad no tengo ni idea. Su nombre es Torre
d'es Català.
Esa noche
cenamos en un chiringuito junto a la playa que estaba muy bien. Su
nombre era Pelayo. Lo podréis encontrar al final del Camí de Migjorn,
junto a un restaurante que se llama Sol y Luna, del cual no os puedo
decir nada, porque de hecho, ni lo vi. El chiringuito este, Pelayo, esta
super bien, se come muy bien, es barato, y te atienden fenomenal. Para
cenar ahí, junto a la playa, esta genial. Al fuego de las antorchas,
bajo un tejado improvisado con ramas de palmera y al son de Bob
Marley... Pienso volver.
Al día
siguiente, y último, fuimos al este de la isla. Directamente enfilamos a
la Punta d'es Far, donde está el Far de sa Mola, que os muestro también
en las fotos. Tras ver los acantilados, decidimos regresar a el Pilar de
la Mola, y perdernos por un caminito que se llama Camí d'es Monestir, y
por el cual no os recomiendo aventuraros a ninguno, pues no lleva a
ningún sitio.
De ahí nos
dirigimos a Es Caló de Sant Agustí. Muy bonito, pero la poca playa que
hay estaba llena de gente. Al final terminamos en la playa de Migjorn
otra vez, a la altura de Es Valencians. Antes pasamos por el Castellum
Romà, unas ruinas de un castillo que debió ser bonito hace unos 1500
años, pero que ahora no mostraba más que la estructura de sus murallas
alzándose a unos escasos centímetros del suelo.
De ahí el
regreso. A las 19.45 salía el barquito de vuelta a Ibiza, y allí ya
cenamos, muertísimos de cansancio, y el Ferry de Balearia, llegando a
las 7 de la mañana del día 21 a Palma, tan cansados que nos hemos
perdido la despedida de una amiga importante...
Este viaje ha
sido increíble, y pienso repetirlo el año que viene y todos los años que
pueda... Esa isla, Formentera, es el paraíso, sin nada que envidiarle al
Caribe o a cualquier postal de aguas cristalinas y arenas blancas...
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Barco varado en
la Playa de ses Illetes |
Cala Saona |
Acantilados en
sa Punta Rassa |
Es Far d'es Cap
de Barbaria |
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Playa d'es Mal
Pas |
Es Far de la
Mola |
Árbol en el Camí
d'es Monestir |
Istmo de
Formentera, desde el Bosc de sa Pujada |
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Barcos en el
Port de la Sabina |
Atardecer sobre
Ibiza |
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